El sol me tenía la cara oscura, apagada y con manchas que el maquillaje apenas tapaba. Probé de todo y nada funcionaba de verdad.
Lo que me convenció de Selene fue que no se siente como un bloqueador pesado. Me gustó que combina la protección solar con ingredientes inspirados en la cosmética coreana para cuidar el tono de la piel.
Con el uso constante empecé a verla más luminosa y pareja. Además, las manchas ya no se notan tanto y no me deja esa sensación grasosa que odio.